viernes, 10 de julio de 2015

¿Vez problemas con la realidad?

Imagen extraída de http://conoce-japon.com
 *Si no ha leido "Un problema con la Realidad 1", este es el momento.

Ya eran las 1na de la mañana, era fin de semana y debía esperar a que las luces en el edificio se apagasen y así quedaran los pasillos completamente a oscuras, siempre ocurría en el cambio de turno de los guardias. Una vez ocurrido esto, me subí a mí bicicleta y pedaleé la media cuadra que me quedaba. Se podían observar las enormes puertas de vidrio que daban acceso a una inesperadamente pequeña sala de estar. Al acercarme dejé bien sujeto mi vehículo a una de las barandas de la entrada, le hice una seña desde fuera al guardia el cual realizó la maniobra para activar el paso por las que parecía aún más grades puertas, una vez dentro saludé al sujeto del cual no recuerdo su nombre pero sé que comienza con una letra E (quizás Eduardo o Edmundo). Como ya estaba convenido junto con los encargados del edificio, le indiqué al guardia que comenzaría de inmediato para no perder más tiempo.


-Póngale nomás, miré que acá patrón está medio urgido por la cosa, hoy se fueron cinco familias y los rumores han hecho que la gente se deje de comprar los “depa”.


Asentí levantando mi dedo pulgar en un gesto de empatía con el humilde trabajador, a lo que agregué que sin importar lo que escuchase, no se asomara a mirar.


-“Tranqui”. Yo voy a estar escuchando música con el aparatito aquí tranquilíto, así que usted ni se preocupe por mí, mire que yo ya me acostumbré a hacer esto… si yo le contara las cosas que he visto en otros lugares… no me creería.


Sin duda sus aventuras en otros trabajos podrían dejar boquiabiertos a cualquier buen contertulio, sin embargo, lo que yo hago no es ser un expectante, es ser el actor principal de los más horrible temores de cualquier ser humano.
Cuando entré al pasillo, observé la puerta que evidentemente era la salida de emergencias, al acercarme pareció que esta pesase una tonelada, quizás las bisagras o la densidad de esta misma dificultaba su adecuado desplazamiento. Una vez dentro de las escaleras, miré fijamente los escalones, lo único que iluminaba eran las tenues luces verdes de las señales de salida que había, en cada nivel, eran 39 pisos, por lo que me dispuse a subir lentamente nivel por nivel, una vez llegado al piso doce, noté que saltaba inmediatamente al piso catorce, esto me hiso pensar en lo supersticioso que muy probablemente era el dueño del edificio. Llegado al piso veinte, ya con el indisimulable jadeo de la actividad física, comencé a sentir un sonido, algo proveniente de las mismas escaleras quizás unos cuantos pisos más abajo, una extraño sonido de un grito ahogado y algo lejano el cual se acercaba, el sonido comenzó a acompañarse con el golpear de metales en los escalones de concreto, quizás cualquier otra persona se hubiese espantado o paralizado ante el bullicio.


Lo que se contaba de aquel lugar, es que había una puerta que estaba más allá de la comprensión humana, una entrada para el tránsito de almas y demonios que atormentaban a todos aquellos vivos que habitan en este edificio. Se cuenta que ya son tres padres que se han suicidado llevándose a sus hijos con ellos, que siete madres han desaparecido y 2 neonatos que han sufrido de muerte súbita, a esto se agrega que el dueño ha contratado a tres supuestos exorcistas de diferentes iglesias, pagando sumas exorbitantes con tal de “limpiar” este lugar, pero siempre ha resultado en terribles muertes, precisamente en estas mismas escaleras, en el piso veinte luego de que estos subiesen a pie cada piso en la oscuridad de la madrugada.


Ya el sonido parecía estar a solo tres pisos bajo de mí, saqué el cigarro, tomé asiento en las escaleras y comencé a fumar, se puede decir que nunca lo hago, pero por un extraño motivo me siento más interesante al hacerlo, como si alguien me observase, como si alguien pudiese saber que esto ocurren en vivo y en directo, una extraña idea que ha venido este último tiempo a mi cabeza como si algo me lo hubiese instalado. Ya el sonido estaba a la vuelta de los escalones y yo sigo sin sentir la más mínima pisca de miedo, entonces trato de recordar la última vez que sentí miedo, pero no tengo éxito, trato de recordar la primera vez que tuve miedo, pero no tengo éxito, trato de recordar momentos, instancias en la vida o periodos en los que quizás fui más vulnerable al miedo, pero nada, nada viene a mi cabeza con tales sentimientos, ni el más mínimo sentimiento de miedo ni susto, es como se simplemente no tuviese aquella emoción, sin embargo, algo me dice que se lo que se siente.


Caminaba sobre sus cuatro extremidades como si fuese araña, un enorme pelo negro y opaco cubría un rostro pálido y cadavérico, los enormes ojos negros no se despegaban de mí y las cadenas en sus piernas no parecían ser un impedimento para su avanzar en las escaleras, vestía una bata de hospital muy sucia y no tenía calzado. Ya a cinco metros de mí, una idea extraña me invadió, me parece bastante burdo, incluso poco creativo, como si fuese la imitación o la caricatura de algo visto en una película quizás trillada o quizás clásica, incluso su gutural sonido me parece estúpido, como si algo anduviese mal con esta situación, como si algo estuviese fuera de lugar, como sin el hecho mismo de tener un espanto frente a mí no fuese suficiente, porque esto que veo no es convincente.


Ya ha centímetros de mi cara, doy la última fumada sintiendo un hedor nauseabundo que proviene de las fauces jadeantes del espanto. Ahora me dirijo a la criatura:


-¿Qué es esto? ¿Qué es…? porque esto definitivamente no es real ¿quién eres tú y quien soy yo? Ni siquiera puedo recordar quien soy, ni mi infancia, ni mi vida, es como si simplemente ya estuviese aquí al igual que tú, como si alguien nos hubiese puesto en este lugar así simplemente.


Entonces, por un extraño motivo, el espanto dejo de jadear y dejó de mirarme, tomó las barandas de las escaleras y trató de ponerse de pie con mucha dificultad, pero fue cuando todo a nuestro alrededor comenzó a desaparecer, como si estuviese hecho de cera que se derrite y adopta un tono oscuro hasta convertirse en un brea que inunda desde los pies escalando suavemente por todo nuestros cuerpos. En ese instante pude ver que los ojos del espanto expresaban muchas cosas, al igual que mí, muchas cosas excepto el miedo, como si ambos no pudiésemos sentir tal cosa, aunque se derrumbase todo a nuestro alrededor y nos afectara a ambos, ninguno temía.


Todo está oscuro, las sensaciones desaparecieron, la percepción del cuerpo propio no existe ahora, solo un mar de ideas inundan todo, pero era como si pudiese ver mis ideas, o más bien, como si pudiese leerlas con claridad repasarlas una y otra vez al mismo tiempo que tengo otras nuevas y que se escriben sobre las anteriores sin que ninguna desaparezca. Espero que no se mal entienda, es literal, puedo leerlas, como si se escribiesen a una velocidad vertiginosa, tanto como las leo las pienso, sin embargo no se distinguir si las pienso porque se escriben o viceversa.


Una idea es central, como si de un momento a otro, todas comenzasen a conectarse entre sí, como si todas las ideas sin sentido comenzasen a tomar un rumbo particular y coherente, pero sin duda, aterrador por sí solo. La idea de que nada es real, que todo lo que observo es falso, que toda mi vida es parte de una fantasía literaria, de un sinfín de ideas que solo me convierten a mí en un personaje y que esta momento preciso, es el fin, el fin de esta historia y junto con esta, desapareceré perdiéndome en este mar de ideas hasta que…










Algo se aferra a mis ideas, tal y como si un pequeño niño se tomase de mi pierna, algo se aferra fuertemente a las ideas que veo, se precisamente que es, solo puede ser el espanto que alguna vez observé en las imaginarias escaleras en aquel mundo literario tan rápidamente construido, siento como si esa entidad tuviese alguna conexión conmigo, como si de alguna u otra forma, ambos gozásemos como espectadores de la destrucción de toda esta realidad, pero no pudiésemos hacer nada al respecto.


Entre la oscuridad de las letras, algo parece brillar, algo rectangular que a cada momento se acerca  más y más grande, brillante como un faro en la niebla que ilumina la inmensidad. Ahora ambos lo vemos, la génesis primordial de esta fantasía literaria, como si fuese un fractal, la historia dentro de esta misma historia, que se escribe y se digiere por algún lector.


Ya ambos aferrados uno del otro por medio de nuestras ideas mucho más claras, podiamos sentir que esas letras representaban algo mucho más valioso que la mismas creación de estas, ese valor era su mera destrucción, ya que, por un extraño motivo, mientras estas se derrumbasen, sabiamos que eran parte de una creación aún mayor, la formación de ideas superiores, algunas que permitiesen escapar del esta narración y transmutar en algo mucho más ciclopeo, algo que nos haría dueños de nuestro propio universo de cosas, nos haría orquestadores de nuestro propio universo y nuestras propias leyes, nos haría ser algo así como unos ingenieros de la creación.


-¿acaso ustedes no lo sienten? acaso no han pensado en que esto que viven no es real, que lo que les reodea no es mas que la creación de alguien aparentemente más grande. Lo es seguro que no saben y que jamás han sentido, es el poder de escapar de esas ideas, el poder de vislumbrar y tomar las ideas del este creador y ser tú quien comienza a dar las reglas, ser tú el que cree la ingeniaría de un universo.


Entonces, como si fuesen carta sobre una mesa, tomé las ideas y comenzé a ordenarlas una por una y pude ver que su coherencia era superma, ya todo lo que qudaba era solo entrar allí junto a mi acompañante…











Finalmente, el universo desapareció y Alejandro, recordando todo lo que había pasado,se encontraba en un desierto árido y pedregoso, un lugar en el que parecía no haber vida, y sobre sus brazos, sosteniendo ya no una bebe, sino un niño famélico que yacía dormido, justo ahí comprendió que sus cuerpos habían sido transmutados en estas nuevas formas, las que había visto a través del enorme ojo CREADO, que no era sino, la Mare Magnum de fantasías a las que pudo acceder él mismo como parte de su creación.


Alejandro comprendió
SABÍA que ya no estaba en el fin de los tiempos, sino en el comienzo de una nueva historia, una que le permitiría escapar a nuevos confines, más allá de la imaginación de un simple autor HUMANO.

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