martes, 18 de agosto de 2015

¿Te sentarás allí?

Roberto era un niño tranquilo, no era de aquellos que les iba precisamente bien en sus notas, sin embargo tenía el apoyo y la simpatía de todos sus profesores, ya que sabía conllevarse muy bien con la gente, durante el año siempre participaba de las actividades que realizaba la escuela, talleres extra programáticos de toda índole, por ende, esto siempre le obligó a estar a veces hasta tarde dentro de la enorme institución, esto jamás complicó a sus padres ya que vivía literalmente frente a esta. Un buen día, la clase duró algo más de los que duraba usualmente, sumado a la época en que el sol se ocultaba más temprano, se le hizo de noche de un momento a otro, esto le pareció bastante atractivo, dado que la sensación de estar en un lugar por la noche, no es lo mismo que estar por el día, es como si las cosas cobrasen otra vida, como si el lugar en el que estas, no fuese el mismo en el que estabas durante las clases, esa curiosa excitación hizo que se animará él y sus cuatro amigos con los que asistía a los talleres, por ende, al terminar, decidieron jugar a las escondidas, a unas escondidas, como una suerte de reto entre varones pre-púberes.
Todos se miraron ante el reto de quien parecía ser el más temerario del grupo, Roberto como no quería ser menos, se ofreció a ser el primero en buscar, dura hazaña pensó para sí mismo, más aún cuando se vio en la difícil tarea de encontrar a los otros cuatro por lo que eran a esas horas unos poco agradables pasillos, la sobras de la noche hacían parecer que tras cada pilar hubiese algo que esperaba, rogó dentro de sí, que a ninguno de sus compañeros se le ocurriera la brillante idea de asustarlo, no quería sentir esa sensación y mucho menos quedar en ridículo frente a todos.

Curiosamente, las luces lo favorecieron bastante, todos se habían escondido en lugares bastante cercanos entre sí, como si el reto de hombres los hubiese superado obligándolos un instinto de seguridad a no perderse de vista, como si previeran algún peligro inminente, ya que la noche, no es sino para quienes aborrecen el día.

Ya cuando Roberto vio cumplida su tarea, luego del último momento de eufórica en que todos corrían por lograr no ser atrapados, el primero en perder propuso jugar una última vez, porque no hay primera sin segunda y ya tres sería aburrido. Nuevamente todos se miraron y permitieron que el más temerario tomara el rol de buscar, fue así como Roberto en un nuevo acto de osadía, corrió a una dirección contraria a la que corrieron sus amigos, en busca de un buen lugar. Una vez ubicando el sitio perfecto a un extremo del patio, lo observó detenidamente, eran unos muy espesos matorrales que dejaban un pequeño espacio, como un túnel, un lugar perfecto donde poder sentarse, tan oscuro que solo se podía ver la boca de lo que parecía ser una cueva formada por las ramas y hojas de las plantas, no paró de mirarlo fijamente, dudó si ese era el lugar más adecuado, en el fondo sabía que la oscuridad oculta cosas que no deben ser expuestas a la luz, pero una vez escuchado el grito que anunciaba la búsqueda de su compañero, este, por la impresión, solo tendió a girarse de espaldas, cerrar sus ojos e ingresar al pequeño espacio como sentándose dentro de este, cuando abrió los ojos, notó que desde la oscuridad todo era más claro, el panorama se hacía más evidente, ya que podía ver perfectamente los lugares donde se encontraban escondidos sus compañeros al otro lado del patío, todo al mismo tiempo que observaba como el más temerario miraba en cada rincón.

Ya más tranquilo, notó que estaba perfectamente sentado sobre las ramas, estas parecían estar tan perfectamente apiladas que formaban un cojín que lo separaba del suelo lo suficiente para que no se adormecieran sus piernas. Entonces tuvo una extraña sensación, le pareció que cuando observaba a sus compañeros escondidos, tras uno pilares, dos podían verse claramente desde su posición, pero el tercero no era igual, es más, es tercero, era espantosamente alto y entonces, una sensación horrible recorrió su cuerpo, el escalofrío se hiso poco para describir la sensación que vino así mismo, luego se percató que su amigo en un afán de búsqueda, se acercaba, cada vez más a esa ahora grotesca silueta, y esta, silueta que se asomó un poco más permitiéndole a Roberto, desde su posición, ver que la figura dejaba caer lo que era aparentemente su cabeza, y sobre lo que él creyó que era su mollera, se dibujó una perfecta sonrisa; pero en tamaño desproporcional a toda boca humana, o animal. Lo que ahora claramente ya no era un humano, movió uno de sus brazos tocando lo que supuso Roberto era su zona genital. Las manos de Roberto rápidamente se quisieron aferrar a algo, y al momento de intentar sujetar las ramas donde permanecía sentado, notó que estas no eran ramas, sino algo más, una suerte se superficie áspera y callosa.

¿Sobre qué estoy sentado? Pensó Roberto. El paroxismo del horror culminó en la maldita idea de que si observase desde el otro extremo que estuviese oscuro en el patio, quizás podría ver entre estos arbustos, justo donde estaba sentado, algo, quizás algo que no era humano y que sonreía.

Los reflejos de Roberto actuaron de tal manera que no se paralizó, por lo que tendió a correr y gritar tan fuerte como pudo. Sus amigos, ante el susto corrieron de sus lugares y salieron de la escuela, creyendo que se había convertido en una competencia, claro que al ver a Roberto salir y buscar entrar a su casa, ya dieron el juego por terminado.

Pasó cerca de una semana antes de que Roberto desease volver a ingresar a la escuela, los padres no entendía que era lo que ocurría y pensaron en llevar al niño a algún especialista que lo ayudase, dejó de ir a los talleres extra programáticos y jamás contó a nadie lo que vio en la escuela durante la noche.

Y un buen día, durante una calurosa tarde de verano, ya con muchos niños y auxiliares a su alrededor, fue capaz de ir al lugar donde se escondió en aquella insana noche, solo vio el suelo y un montón de ramas perfectamente apiladas, un lugar perfecto para sentarse pensó, algo así te mantendría separado del piso, pero bajo las ramas, había un pequeño papel perfectamente doblado, una nota que hizo preferir nunca más volver a aquella escuela ni mucho menos volver a salir en la noche o estar en un lugar oscuro en toda su vida.

En el papel yacía escrito en tinta roja.

“HOLA ROBERTO ¿TE GUSTÓ SENTARTE SOBRE MI PENE?”

viernes, 7 de agosto de 2015

El Nacimiento del Narrador

Imagen extraída de Wikipedia
Cuando era niño, mis padres, ambos antropólogos, me llevaron de expedición a un zona a las alturas de los Andes, la idea era ser parte de una de las experiencias que llevan a cabo los vernáculos de aquel paraje, se decía que en esa experiencia, el fin era buscar contactar con el mismísimo Viracocha, el cual haría entrega de un conocimiento superior que permitiese instalar el comienzo de una nueva civilización. Como mis padres eran unos aventureros, no fueron capaces de perder la oportunidad y menos aún, de no compartirla conmigo a mis once años de edad, a sabiendas del inminente peligro que corría siendo un niño. Obviamente eso les importó poco, ellos eran de otro tiempo, de otra generación, ahora lo veo claramente, aquel gesto, solo podía ser una muestra de su más grande amor por mí, de otra manera, hubiese quedado a cuidado de quién sabe quién, sin poder apreciar lo que se me avecinó.

Ya a más de tres mil metros de altura, solo morder la hoja de coca nos permitía seguir teniendo fuerzas para continuar el viaje, claramente los vernáculos eran potentes en tal tarea y por las noches, bebían un fuerte licor que les permitía casi disfrutar las bajas temperaturas, prácticamente a la intemperie. Mi padre era de un metro setenta y de contextura delgada, su rostro tenía unos pómulos muy marcados y ojos prácticamente rasgados, de piel morena, al contrario de mi madre, quien tenía una piel muy blanca y grandes ojos marrones, todo en una contextura algo más delgada que la de mi propio padre. Ambos siempre permanecían juntos y dormían dentro de su bien equipada carpa abrazándome para prevenir que no tuviese frío.

A la mañana del tercer día de ascenso, estábamos casi a cinco mil metros de altura, quizás más, quizás menos. En ese preciso lugar observamos detenidamente el paisaje, afortunadamente, no pudimos apreciar el encanto del lugar en su plenitud, pero digo afortunadamente, porque en cambio, podíamos observar las nubes bajo nosotros, como si volásemos, como si estuviésemos en un paraje en el cielo, en donde solo pueden verse mesetas y picos de la majestuosa cordillera. Mi madre con lágrimas en sus ojos me tomó de los hombros y exclamó que no podría haber un lugar más perfecto que ese y que nunca, jamás, podría olvidar esa visión, que no hay cámara ni filmadora, capaz de captar la naturaleza tal y como se puede vivir en ese momento. 

Era casi medio día y ya todo estaba preparado para la ceremonia, mis padres tuvieron que vestirse y vestirme con atuendos muy coloridos, propios de nuestros anfitriones, los cuales parecían estar muy contentos por nuestra presencia en tan relevante acontecimiento. Solo debíamos golpear unos pequeños báculos que tenían talladas las imágenes de lo que ellos representaban como Viracocha, uno de los báculos estaba hueco, por lo que sus sonidos eran muy agradables, ya que daban tonalidades específicas que en su conjunto, podían hacer curiosas melodías que parecían muy tribales; pero una vez en conjunto con los tambores, las zampoñas, el sonido se escuchaba poderoso, como si el viento y la tierra se uniesen para vibrar y retumbar desde lo más profundo, llegando a nuestros estómagos y removiéndolos al ritmo de los graves retumbar.

Exactamente a las doce del día, todos debíamos tomar un extraño brebaje que alguien saco de entre sus morrales, claro que mis padres no accedieron en un principio a que yo bebiese, pero mi deseo de hacerlo más la mirada expectante de los anfitriones fue la suficiente presión social para que se diese el permiso. Era algo que sabía a una mezcla de pasto con mucho azúcar, no era nada agradable, sin embargo, los efectos fueron otra cosa. Alguien alguna vez me comentó respecto a los efectos de algunas drogas, esto cuando iba en la escuela, supuse en ese momento que estaba algo así como drogado, porque creí que el tiempo estaba mutando, sentí que era capaz de hacer sonar los báculos tan fuerte que podía destrozar la cordillera, sentí que era capaz de envolver el mundo con mis manos al mismo tiempo que el mundo seguida siendo más grande que mis brazos, ideas incoherentes cruzaban mi cabeza en un rumiar constante de ideas y emociones pasadas, a veces, futuras.

Alguna vez les escuché decir a nuestros anfitriones, que la presencia de Viracocha no había sido apreciada por nadie desde hace quinientos años, que la última vez que ocurrió, hubo tormentas y terremotos que azotaron el continente, concluyendo en la llegada del invasor occidental. Yo me  pregunté a mi mismo ¿por qué habrían de querer contactar a una entidad que solo augura tragedias? Entonces, en ese preciso instante lo entendí, todos en la ceremonia permanecían incólumes, como si el tiempo se hubiese detenido, los sonido cesaron y desde el sol unos enormes brazos  como tentáculos salían en línea recta hasta envolver el panorama, como si una enorme red de luz cubriese el mundo, ya no se podía ver más que el brillo a mi alrededor y desde el centro del sol, una mancha negra comenzaba a crecer, hasta que el sol solo era una bola negra y los brazos desaparecían dejando oscuridad, ya no estaba en la tierra, estaba en el infinito, estaba rodeado por un centellar de luces en todas direcciones, eran nebulosas que palpitaban con sus relámpagos, como si todas tuviesen vida, y frente a mí, seguía ese enorme circulo negro, lejano, solo posible de ver por el contraste con las demás luces que estaban tras de sí.

Eso que se encontraba frente a mí y en todas direcciones no podía ser sino el mismísimo Viracocha, un ser absoluto en su más grande definición, la omnipresencia misma, quizás lo que vi es solo una mano de este envolviéndome, quizás fue su boca tragándome, cual ballena engulle un insignificante microbio en una bocanada para alimentarse del preciado cardumen. Sin embargo, cuando este me tragó, quiso mostrarme algo, algo muy preciado, algo de lo cual pocos tienen el privilegio de admirar, me mostró lo que yo creo hasta hoy en día, es su torrente sanguíneo, sus glóbulos, su plasma, lo que hace que este viva y que es la emoción de billones de vidas en la tierra, entonces me llevó hasta allí, como si fuese un gran Aleph, capaz de mostrarme todo en un instante con el lujo de detalles desde el principio hasta el fin de la materia.

Si se preguntan qué paso conmigo, eso no tiene importancia, solo basta con decirles que desperté mientras los tambores seguían, que luego de eso seguí con mi vida, crecí y viví feliz hasta la hora de mi muerte, y que cuando esta llegó, fui yo quien la conduje a lugares que esta, jamás había conocido, porque yo he visto lo que nadie más ha sido capaz de imaginar, estuve recorriendo el sendero de la omnipresencia en lo que quizás es un pestañeo para Viracocha, ahora les contaré, como es su sangre, les narraré que historias yacen en su torrente, les describiré parte de lo que observé, al ser parte del infinito en esos catorce mil millones de años, desde la creación del universo.

viernes, 10 de julio de 2015

¿Vez problemas con la realidad?

Imagen extraída de http://conoce-japon.com
 *Si no ha leido "Un problema con la Realidad 1", este es el momento.

Ya eran las 1na de la mañana, era fin de semana y debía esperar a que las luces en el edificio se apagasen y así quedaran los pasillos completamente a oscuras, siempre ocurría en el cambio de turno de los guardias. Una vez ocurrido esto, me subí a mí bicicleta y pedaleé la media cuadra que me quedaba. Se podían observar las enormes puertas de vidrio que daban acceso a una inesperadamente pequeña sala de estar. Al acercarme dejé bien sujeto mi vehículo a una de las barandas de la entrada, le hice una seña desde fuera al guardia el cual realizó la maniobra para activar el paso por las que parecía aún más grades puertas, una vez dentro saludé al sujeto del cual no recuerdo su nombre pero sé que comienza con una letra E (quizás Eduardo o Edmundo). Como ya estaba convenido junto con los encargados del edificio, le indiqué al guardia que comenzaría de inmediato para no perder más tiempo.


-Póngale nomás, miré que acá patrón está medio urgido por la cosa, hoy se fueron cinco familias y los rumores han hecho que la gente se deje de comprar los “depa”.


Asentí levantando mi dedo pulgar en un gesto de empatía con el humilde trabajador, a lo que agregué que sin importar lo que escuchase, no se asomara a mirar.


-“Tranqui”. Yo voy a estar escuchando música con el aparatito aquí tranquilíto, así que usted ni se preocupe por mí, mire que yo ya me acostumbré a hacer esto… si yo le contara las cosas que he visto en otros lugares… no me creería.


Sin duda sus aventuras en otros trabajos podrían dejar boquiabiertos a cualquier buen contertulio, sin embargo, lo que yo hago no es ser un expectante, es ser el actor principal de los más horrible temores de cualquier ser humano.
Cuando entré al pasillo, observé la puerta que evidentemente era la salida de emergencias, al acercarme pareció que esta pesase una tonelada, quizás las bisagras o la densidad de esta misma dificultaba su adecuado desplazamiento. Una vez dentro de las escaleras, miré fijamente los escalones, lo único que iluminaba eran las tenues luces verdes de las señales de salida que había, en cada nivel, eran 39 pisos, por lo que me dispuse a subir lentamente nivel por nivel, una vez llegado al piso doce, noté que saltaba inmediatamente al piso catorce, esto me hiso pensar en lo supersticioso que muy probablemente era el dueño del edificio. Llegado al piso veinte, ya con el indisimulable jadeo de la actividad física, comencé a sentir un sonido, algo proveniente de las mismas escaleras quizás unos cuantos pisos más abajo, una extraño sonido de un grito ahogado y algo lejano el cual se acercaba, el sonido comenzó a acompañarse con el golpear de metales en los escalones de concreto, quizás cualquier otra persona se hubiese espantado o paralizado ante el bullicio.


Lo que se contaba de aquel lugar, es que había una puerta que estaba más allá de la comprensión humana, una entrada para el tránsito de almas y demonios que atormentaban a todos aquellos vivos que habitan en este edificio. Se cuenta que ya son tres padres que se han suicidado llevándose a sus hijos con ellos, que siete madres han desaparecido y 2 neonatos que han sufrido de muerte súbita, a esto se agrega que el dueño ha contratado a tres supuestos exorcistas de diferentes iglesias, pagando sumas exorbitantes con tal de “limpiar” este lugar, pero siempre ha resultado en terribles muertes, precisamente en estas mismas escaleras, en el piso veinte luego de que estos subiesen a pie cada piso en la oscuridad de la madrugada.


Ya el sonido parecía estar a solo tres pisos bajo de mí, saqué el cigarro, tomé asiento en las escaleras y comencé a fumar, se puede decir que nunca lo hago, pero por un extraño motivo me siento más interesante al hacerlo, como si alguien me observase, como si alguien pudiese saber que esto ocurren en vivo y en directo, una extraña idea que ha venido este último tiempo a mi cabeza como si algo me lo hubiese instalado. Ya el sonido estaba a la vuelta de los escalones y yo sigo sin sentir la más mínima pisca de miedo, entonces trato de recordar la última vez que sentí miedo, pero no tengo éxito, trato de recordar la primera vez que tuve miedo, pero no tengo éxito, trato de recordar momentos, instancias en la vida o periodos en los que quizás fui más vulnerable al miedo, pero nada, nada viene a mi cabeza con tales sentimientos, ni el más mínimo sentimiento de miedo ni susto, es como se simplemente no tuviese aquella emoción, sin embargo, algo me dice que se lo que se siente.


Caminaba sobre sus cuatro extremidades como si fuese araña, un enorme pelo negro y opaco cubría un rostro pálido y cadavérico, los enormes ojos negros no se despegaban de mí y las cadenas en sus piernas no parecían ser un impedimento para su avanzar en las escaleras, vestía una bata de hospital muy sucia y no tenía calzado. Ya a cinco metros de mí, una idea extraña me invadió, me parece bastante burdo, incluso poco creativo, como si fuese la imitación o la caricatura de algo visto en una película quizás trillada o quizás clásica, incluso su gutural sonido me parece estúpido, como si algo anduviese mal con esta situación, como si algo estuviese fuera de lugar, como sin el hecho mismo de tener un espanto frente a mí no fuese suficiente, porque esto que veo no es convincente.


Ya ha centímetros de mi cara, doy la última fumada sintiendo un hedor nauseabundo que proviene de las fauces jadeantes del espanto. Ahora me dirijo a la criatura:


-¿Qué es esto? ¿Qué es…? porque esto definitivamente no es real ¿quién eres tú y quien soy yo? Ni siquiera puedo recordar quien soy, ni mi infancia, ni mi vida, es como si simplemente ya estuviese aquí al igual que tú, como si alguien nos hubiese puesto en este lugar así simplemente.


Entonces, por un extraño motivo, el espanto dejo de jadear y dejó de mirarme, tomó las barandas de las escaleras y trató de ponerse de pie con mucha dificultad, pero fue cuando todo a nuestro alrededor comenzó a desaparecer, como si estuviese hecho de cera que se derrite y adopta un tono oscuro hasta convertirse en un brea que inunda desde los pies escalando suavemente por todo nuestros cuerpos. En ese instante pude ver que los ojos del espanto expresaban muchas cosas, al igual que mí, muchas cosas excepto el miedo, como si ambos no pudiésemos sentir tal cosa, aunque se derrumbase todo a nuestro alrededor y nos afectara a ambos, ninguno temía.


Todo está oscuro, las sensaciones desaparecieron, la percepción del cuerpo propio no existe ahora, solo un mar de ideas inundan todo, pero era como si pudiese ver mis ideas, o más bien, como si pudiese leerlas con claridad repasarlas una y otra vez al mismo tiempo que tengo otras nuevas y que se escriben sobre las anteriores sin que ninguna desaparezca. Espero que no se mal entienda, es literal, puedo leerlas, como si se escribiesen a una velocidad vertiginosa, tanto como las leo las pienso, sin embargo no se distinguir si las pienso porque se escriben o viceversa.


Una idea es central, como si de un momento a otro, todas comenzasen a conectarse entre sí, como si todas las ideas sin sentido comenzasen a tomar un rumbo particular y coherente, pero sin duda, aterrador por sí solo. La idea de que nada es real, que todo lo que observo es falso, que toda mi vida es parte de una fantasía literaria, de un sinfín de ideas que solo me convierten a mí en un personaje y que esta momento preciso, es el fin, el fin de esta historia y junto con esta, desapareceré perdiéndome en este mar de ideas hasta que…










Algo se aferra a mis ideas, tal y como si un pequeño niño se tomase de mi pierna, algo se aferra fuertemente a las ideas que veo, se precisamente que es, solo puede ser el espanto que alguna vez observé en las imaginarias escaleras en aquel mundo literario tan rápidamente construido, siento como si esa entidad tuviese alguna conexión conmigo, como si de alguna u otra forma, ambos gozásemos como espectadores de la destrucción de toda esta realidad, pero no pudiésemos hacer nada al respecto.


Entre la oscuridad de las letras, algo parece brillar, algo rectangular que a cada momento se acerca  más y más grande, brillante como un faro en la niebla que ilumina la inmensidad. Ahora ambos lo vemos, la génesis primordial de esta fantasía literaria, como si fuese un fractal, la historia dentro de esta misma historia, que se escribe y se digiere por algún lector.


Ya ambos aferrados uno del otro por medio de nuestras ideas mucho más claras, podiamos sentir que esas letras representaban algo mucho más valioso que la mismas creación de estas, ese valor era su mera destrucción, ya que, por un extraño motivo, mientras estas se derrumbasen, sabiamos que eran parte de una creación aún mayor, la formación de ideas superiores, algunas que permitiesen escapar del esta narración y transmutar en algo mucho más ciclopeo, algo que nos haría dueños de nuestro propio universo de cosas, nos haría orquestadores de nuestro propio universo y nuestras propias leyes, nos haría ser algo así como unos ingenieros de la creación.


-¿acaso ustedes no lo sienten? acaso no han pensado en que esto que viven no es real, que lo que les reodea no es mas que la creación de alguien aparentemente más grande. Lo es seguro que no saben y que jamás han sentido, es el poder de escapar de esas ideas, el poder de vislumbrar y tomar las ideas del este creador y ser tú quien comienza a dar las reglas, ser tú el que cree la ingeniaría de un universo.


Entonces, como si fuesen carta sobre una mesa, tomé las ideas y comenzé a ordenarlas una por una y pude ver que su coherencia era superma, ya todo lo que qudaba era solo entrar allí junto a mi acompañante…











Finalmente, el universo desapareció y Alejandro, recordando todo lo que había pasado,se encontraba en un desierto árido y pedregoso, un lugar en el que parecía no haber vida, y sobre sus brazos, sosteniendo ya no una bebe, sino un niño famélico que yacía dormido, justo ahí comprendió que sus cuerpos habían sido transmutados en estas nuevas formas, las que había visto a través del enorme ojo CREADO, que no era sino, la Mare Magnum de fantasías a las que pudo acceder él mismo como parte de su creación.


Alejandro comprendió
SABÍA que ya no estaba en el fin de los tiempos, sino en el comienzo de una nueva historia, una que le permitiría escapar a nuevos confines, más allá de la imaginación de un simple autor HUMANO.

lunes, 30 de marzo de 2015

Un problema con la Realidad 1

En las últimas dos horas de la existencia, solo el horror sobre la faz de la tierra, en donde las personas se miraban mutuamente, se suplicaban unas a otras la muerte, habían quienes no eran capaces de hacerlo por sí mismos, los más desquiciados comenzaron por acabar con la vida de sus más cercanos a modo de piedad, esperando que de alguna u otra forma existiese escapatoria a lo que se avecinaba. El horror era tal, que ni los que comúnmente saquean se atrevían a romper un solo vidrio por algo distinto que no fuese cortar sus venas.

Ya hace más de una semana que se había anunciado el acercamiento de esto, y por causa de la distorsión del espacio y el tiempo era imposible determinar sus dimensiones, podía ser tan grande como una galaxia o tan pequeño como la cabeza de una alfiler, pero eso era imposible de determinar ya que rompía de con todas las leyes de la naturaleza conocida. Lo que si era completamente seguro era que su acercamiento emitía  desde el principio de los tiempos una frecuencia, un tipo de onda que afectaba directamente a los seres vivos, y específicamente a los humanos, al sistema Límbico, el cual se hacía evidente solo con determinados tipos de estímulos, estas ondas provocaban lo que vulgarmente se conoce como EL MIEDO, algo que era un atisbo de la poderosa señal que ahora se acercaba con mayor intensidad y frecuencia llegando al cerebro de cada hombre, mujer y niño en el mundo.

Ahora, por primera vez en la historia de la humanidad, se hacía frente a origen de todo miedo, porque aquel sentimiento no es una respuesta adaptativa al peligro tal y como supusieron las ciencias, sino una reacción  provocada por esta emisión primigenia desde el cosmos, desde aquello que colisionará con el sistema solar en menos de dos horas y que ha envuelto el espectro visible desde el nuestro planeta para con todo el cosmos, Ahora solo se observaba un sol tenue que era envuelto por una vacuidad aterradora, en los observatorio espaciales, los científicos arrancaban sus ojos intentando quitar la necesidad adictiva de mirar por los telescopios el vacío que pone fin a todas sus teorías.

Ya en la última hora, el silencio absoluto, algo bloqueo toda vibración posible sobre la materia, y tal y como si fuese el vacío, ya nada era posible de ser audible, algo que solo generó un caos mayor, una sensación de claustrofobia universal, sentían que cada espacio era demasiado pequeño, sus cuerpos, las habitaciones las ciudades o países, incluso el propio planeta les generaba una sensación irracional de encierro, algunos subían edificios para saltar buscando dentro de su locura, la sensación de despegar del mundo, convertirse en estrellas o planetas gigantes, porque el horror de ser una partícula en medio de la eternidad es algo que solo los seres humanos podemos entender. La claustrofobia de estar limitado en todo a unas cuantas dimensiones, mientras se saborean miles de otras paralelas pero que no podemos controlar, eso es propio de los humanos.

En medio del pavor más silencioso, el hombre más tranquilo de todos, Alejandro, caminaba observando al cielo, notando como la vacuidad se tornaba de un color verdoso brillante y en medio de esto, grandes espirales blancas  que al concentrarse en el centro parecían adoptar la forma de ojos más grandes que el sol mismo, como si algo observase.

Alejandro había sido víctima de un intento de homicidio hace más de un año, un disparo en su cabeza afectó directamente su amígdala impidiéndole que pudiese procesar cualquier señal cerebral que pueda ser percibida como miedo, sin importar cuan intensas fuesen las señales de lo que se acercaba, este jamás sentiría ningún miedo, muy por el contrario, solo una constante curiosidad lo envolvía. Este era como un observador pasivo, quien solo podía atestiguar el horror pero no ser partícipe, mucho menos hacer contacto con el este.

Ya en últimos 15 minutos, la población total del planeta se había reducido a Alejandro y un pequeño bebé que no parecía llorar. Este permanecía en los brazos de una mujer con el cuello completamente rebanado y liberando las ultimas gotas de sangre sobre el rostro del pequeño. Entonces, Alejandro lo tomo en brazos, observo bien, notó que era una niña, una pequeña niña bebe de menos de un año de edad y que en su cabeza, había una enorme cicatriz.
-Quizás tienes el mismo problema que yo… quizás solo eres curiosa y tu mente no está nublada por el miedo, quizás podamos ver ambos lo que hay detrás del ojo.

Con la bebé en brazos cubierta de sangre, el hombre sin miedo caminó por una enorme avenida tapizada con cuerpos humanos, mientras avanzó, observó lo que claramente era un enorme ojo que parecía estar lleno del cosmos, quizás una puerta, quizás una ventana, ya que parecía tragar a medida que avanzaba, cada enorme cosa que se cruzaba, a veces parecía tan grande que la vista no alcanzaba a cubrir su extensión, parecía ser un ojo en todas las direcciones y en otros momentos, parecía que miraba fijamente. Alejandro podía ver su centro y en él, el reflejo de sí mismo caminando hacia el ojo, pero algo tenía este reflejo. Él mismo, era un hombre robusto y de pelo claro, pero en aquel reflejo, se observó a sí mismo moreno, algo famélico y de rostro enjuto, un poco más alto y en sus manos, cargaba ya no un bebé, sino un niño, tan moreno y famélico como él mismo en su reflejo.

Cuando se encontró frente a lo que avanzaba, notó que su reflejo no siempre imitaba su movimiento, a veces difería un poco de él, pero Alejandro sabía perfectamente que eso que estaba allí, era él mismo. Fue entonces cuando el horror se detuvo, ya no siguió avanzando, como si todo aquel espectáculo hubiese sido para ambos, el reflejo estiro el brazo, abriendo su palma, con lo que aparentemente parecía ser un gesto para que Alejandro también posase su mano sobre el ojo. Cuando posó su mano, Alejandro pudo observar claramente como el enorme ojo del cosmos, comenzó derretirse en un mar de una chorreante sustancia negra, lo cual terminó por cubrir todo su cuerpo y por debajo de esta cálida sustancia, se podía observar el espacio, como si el planeta ya no estuviese allí, tan solo él y la bebé en medio de la nada, en donde una docena de luces en el infinito se encontraban a su alrededor y sin aviso, todas comenzaron a apagarse como si fuesen velas que se extinguen por un soplido.

-No te duermas ahora, quizás esto se siga poniendo más interesante

Como si la bebé entendiese, esta comenzó a tomar el mentón de Alejandro, quien la acomodó en su pecho de tal forma que ambos podían mirar a la misma dirección, a una estrella que parecía acercarse, o quizás, que ellos se dirigirán, algo imposible de distinguir dada la falta de marcos de referencia en la vacuidad.

Ya la luz parecía del tamaño de una pequeña canica en relación a su mano; pero de pronto, adoptó una nueva forma al definirse a la vista gracias a cercanía, algo que no era por si solo sino en su conjunto y que dibujaban un ovalo tipo astro el cual expulsa una brillante luz. Cada elemento dentro de esta gran bola era una letra y cada cierta cantidad de letras se formaban palabras y estas, creaban frases e ideas que es su conjunto parecían formar un solo gran párrafo el cual reza así:


 
-¿Qué tan posible puede ser esto?- pensó Alejandro.- la posibilidad de que esto, de que nada de esto fuese real.

Entonces lo comprendió, comprendió su realidad, incluso de manera más lúcida que aquellos que leen estas palabras, incluso más de lo que el propio autor hubiese imaginado, INCLUSO MÁS QUE CUALQUIER PERSONAJE O AUTOR HUBIESE IMAGINADO ANTES. Ahora comprendía que el universo mismo era parte de una fantasía literaria, de una sopa primitiva de ideas que se gestó en la cabeza y el alma de un único individuo que plasma paso a paso letras que terminan por armar una historia y su extraño argumento, pero que sin duda han dado pie para que dos de sus personajes, rompieran el molde y escaparan más allá de la pequeña idea que figura en estas letras. Fue en ese momento como casi al instante mismo que seguía viendo el astro de letras, que pudo casi verlo ahí sentado, frente a un computador de letras negras, como al instante en que avanzaba la historia, vio como al autor se le crisparon los dedos solo por el hecho de que una enorme idea llegaba de golpe.

Finalmente, el universo desapareció y Alejandro, recordando todo lo que había pasado, se encontraba en un desierto árido y pedregoso, un lugar en el que parecía no haber vida, y sobre sus brazos, sosteniendo ya no una bebe, sino un niño famélico que yacía dormido, justo ahí comprendió que sus cuerpos habían sido transmutados en estas nuevas formas, las que había visto a través del enorme ojo, que no era sino, la Mare Magnum de fantasías a las que pudo acceder él mismo como parte de su creación.

Alejandro comprendió que ya no estaba en el fin de los tiempos, sino en el comienzo de una nueva historia, una que le permitiría escapar a nuevos confines, más allá de la imaginación de un simple autor.

miércoles, 25 de junio de 2014

El Folklore Oculto

Imagen Extraida de
http://wiii.me/wallpapersafull/index.php?link=3313
Se comenta que Ana María fue seducida por el Trauco, se cuenta que la noche de San Juan, Ana, caminaba al costado del camino de Metrenco, cuando desde los matorrales se observaron unos enormes ojos brillantes y en ese preciso momento, ella fue víctima del embrujo del Trauco, siendo atraída al acto prohibido con una criatura aberrante a los ojos de “El que Está 
Arriba”.

La niña jamás menciona nada respecto a las historias sobre ella, algunos piensan que Ana está feliz y por eso está maldita o loca, ¿cómo podría estar alguien feliz por haber sido victima del Trauco?

Luego de los meses, se supo que Ana María estaba embarazada, las personas del sector, que no eran muchas, comentaban respecto al horror que se gestaba dentro de su vientre, todos sabían que era producto de un acto macabro con una criatura retorcida que hacia aquello con cada joven virgen para probarle a “El que Está Arriba”, que, no importa la pureza, por que la lujuria de la carne es superior.

Durante algún tiempo, muchos temieron que la joven niña fuese una bruja, que quizás el Trauco fue parte de un aquelarre con algunas amigas de la brujería

La Familia de Ana Jamás habla del tema, tan solo se limitaron a sacar a la niña de la escuela y dejar que ocurriera el curso natural de las cosas. Se explico en la escuela que la niña no podía seguir asistiendo por lo indispuesta que la tenía su condición, que quizás el próximo año terminaría su octavo básico, que aún a sus 13 años estaba a tiempo y no se retrasaría mucho.

Cuando ya eran ocho meses, el estomago era tan evidente, como los comentarios respecto a la condición de bruja que se hacían de Ana. Por esto mismo, la joven ya no tenía amigas y nadie quería saludarla.

El pueblo a cada instante, culpaba más y más a la niña de su condición, ya no mencionaban que esta había sido seducida, ya todos comentaba que ella deseaba ser del Trauco. Una Bruja amante del Trauco.

Pasado los nueve meses, Ana desapareció de la faz de la tierra, ningún vecino sabía nada de ella y la familia solo mencionaba que esta se encontraba en cama reposando de una enfermedad que tuvo. Cuando Ana apareció por el pueblo, ya no tenía estomago pronunciado y su semblante estaba demacrado, parecía que le hubiesen quitado la vida.

La comunidad comenzó a comentar y especular cuestiones, “que la niña tuvo una perdida”, “que tuvo solo gusanos”, “que lo que tenía en el estomago era un demonio”, “que el bebé nació podrido”, etc.

Pasado dos meses, los vecinos se enteraron de que el padre de Ana y su madre, fueron detenidos por la policía, algo sobre delitos sexuales era lo que se comentaban alguno, pero nadie estaba muy seguro, solo se enteraron con seguridad de que la niña ahora vivía con la abuela en el pueblo vecino. Nunca nadie averiguó nada, solo se quedaron con la impresión de que el demonio actúa de formas siniestras. Ahora la gente rezaba a “El que Está Arriba” plegarias por sus almas, ahora temían de la nueva forma del Trauco, una forma mucho más maldita, en donde el ser, poseía a los padres para que cometieran actos aberrantes contra sus hijos y así no ensuciarse las manos.

Todos Rezaban por que el Trauco no fuera más fuerte que la fe que tenían las personas, Todos Rezaban por que la niña se haya ido con las maldición y que nunca más volviese, que se llevara sus aquelarres a otros lugares

Ya no hay camino seguro, ni muro que lo detenga, solo el poder de “El que Está Arriba” puede detenerlo, por que el Trauco está entre las personas, disfrazado muchas veces de las mismas familias.


La gente Reza, por que nunca más, algo así volviese a ocurrir.

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Se comenta que Rosa Ester fue seducida por el Trauco, se cuenta que la noche de San Juan, Rosa, caminaba al costado del camino de Arauco, cuando desde los matorrales…


lunes, 23 de junio de 2014

La Muerte en la Paz de Un Sueño

"La Pesadilla" por Henry Fuseli (1781)
El Escrito que leerán a  continuación, es un escrito realizado por una niña de 7 años en el sur de Chile, el año 2011. Este escrito fue hecho en varias páginas con un crayón que la niña utilizaba. Luego de escribir esto estando sola en su habitación, la madre se lo facilitó al equipo psicosocial de su escuela, dice así:


“El infierno es para quienes fallecemos así, el lugar seguro, así es que, reza por tu alma, reza por quienes fallecen despiertos por que ellos tienen salvación, quienes nos vamos en sueño somos condenados, así que no pierdas tu tiempo. Reza por ti, reza por que no acabes como yo, reza por morir de lo que quieras, pero jamás, en la paz de un sueño.

Irse en un sueño, esa es una de las visiones que se tiene respecto a las formas de morir, que se cree como la más pacífica, esto a raíz de considerarse como indolora e inconsciente de la situación. Cuando una muerte así ocurre, decimos “lo bueno es que se fue en un sueño, no sufrió”, “se fue tranquilo, ni siquiera lo notó”, “que bueno que no sintió nada”.

Muchas veces  olvidamos que estas cosas nos las decimos, solo como meros bálsamos para  cuestiones que no entendemos y que solo llegado nuestro momento de morir podríamos entender. Me apena ser quien tenga que decir esto, pero aquella forma de morir, es aberrante y grotesca. ¿acaso no es la mente el origen de las más insanas y pervertidas realidades? ¿acaso no es el pensamiento en donde se elucubran las más fétidas ideas del ser humano? La realidad es un lienzo en donde pintamos con carne y sangre el cuadro de miles de millones de vidas humanas.

Quisiera aclararles ahora, los que tienen la posibilidad de leer esto, que la muerte estando despierto, nos da un sin fin de posibilidades, pero estas se ven limitadas, ya que no se puede morir electrocutado y hervido en aceite al mismo tiempo; pero lamento con horror y espanto decir que la pasividad de un sueño, SÍ. Es dormido, que puedo morir de miles de formas diferentes al mismo tiempo y sentir cada una de ellas tan nítidamente como si estuviesen siendo en la carne viva.

No compadezcan a quien muere en la agonía de un cáncer, en la locura de un senil, en la pena de una depresivo, en el infortunio de una accidentado, en la sorpresa de un cardiaco, ya que es el que duerme, aquel que no puede dar su adiós, aquel que está condenado a morir de mil formas sin que ningún médico pueda comprobar una sola de estas.

No sé en que época se encuentren, pero si pueden leer estas palabras, es por que ha llegado el tiempo en que las fronteras entre la vida y la muerte se comienzan a perder, ha llegado un momento en que su tecnología, deja de mirar hacia fuera y comienzan a mirar hacia adentro, lugar que es tan claro y oscuro, que quizás preferirían quedarse en su ignorancia, ya que los beneficios potenciales difícilmente superen la locura de conocer estos límites.

Ya solo les dejo estas últimas idea.

Quienes nos vamos en sueño, tenemos reservado el infierno para nuestras almas, por que el cielo es para quienes se arrepienten y quien muere en la agonía de miles de dolores y pesares, no puede sentir sino más que rabia y desdén por la humanidad. La dicha se termina convirtiendo en un chiste y en esa muerte nos volvemos desquiciados, por esto mismo, la reencarnación no es opción, por que un alma así de mutilada solo podría crear un engendro destructor  de vidas, el cual no se cansará hasta completas las miles de formas en que murió, pero en otros seres humanos.

Esto lo transmito, no por pena, no por dolor, no por precaución, sino por que puedo hacerlo y mientras pueda hacerlo, es un momento en que dejo de recordar la muerte y estoy seguro, que por cada gota de sudor frio en tu cuerpo, por cada suspiro que hagas mientras leas esto, para mí es una satisfacción en mí locura, una satisfacción que me da más poder en mí mutilada alma, algo mejor que sentir la muerte en un sueño.

Sentir tu angustia, es para mí un pequeño consuelo de que no soy el único que sufre por esto.”


La identidad tanto de la madre como la hija, son ocultas, ya que este escrito se ha presentado en muchos congresos de Psicología Clínica como Parapsicología, ya que es verídico y su autenticidad está confirmada por instituciones de peritaje, confirmando que la niña sí escribió las notas sin ser influenciada por ninguna persona REAL y no existe antecedentes ni confirmación de presencia respecto a esquizofrenias o psicosis de algún integrante de la familia.

El escrito es considerado una muestra más de fenómenos inexplicables por las ciencias de la mente, por lo que es un paréntesis en la investigación social, demostrando que hay cuestiones que la ciencia aún no se atreve a indagar mayormente.